viernes, 11 de mayo de 2012

Algo para olvidar, algo para recordar.





Caminaba despacio, sus niñas, mellizas, la acompañaban de la mano, una de cada mano. Pequeñas solo dos años ; el vientre vacío, hacia ya unos días, los suficientes como para estar repuesta, había  parido otra vida, pero ya no estaba a su lado.  
Con dolor habia decidido apartarlo de su vida, ¿adonde iba ir tirando de esas niñas y de un recien nacido? ¿con que iba a alimentarlos? ¿quien los cuidaría mientras ella trabajaba?

Se dirigió, con los pocos pesos que tenia, hacia el norte, allí tenia familia, quizá la ayudarían.

No entendia como aquel hombre, despues de haber compartido tres años de convivencia y dos hijas había decidido que si tenia este, ya no viviría con ella. 
No entendía, no podía tener sospechas de que fuera de otro, ella era una persona humilde pero honrada y si habia estado con el sin casarse fue solo porque el, no creia en los tramites y ella tampoco. 

Nunca imaginó lo pronto que lo lamentaria, hoy se iba de su lado con sus hijas y a el no se le movia un pelo.
  
El viento soplaba indomito en el infiernillo, parecia que en cualquier momento las remontaria como a barriletes huerfanos por el cielo.  
Un camion se detuvo, el hombre se sorprendió al ver una mujer con dos niñas pequeñas al costado del camino. 

- Puedo ayudarla? le dijo gentilmente.

Ella contesto:
- Voy a Bahia Blanca usted decide. 

El hombre no lo penso mas y  bajo a ayudarla a subir a las niñas y la mochila que cargaba en la espalda, por ultimo, la ayudo a subir a ella, el camion era bastante alto.

- Mire usted, yo hago este camino dos veces por semana, pero nunca vi clima peor, es un invierno muy frío, mas arriba en la pampa ya me han avisado que hay que cruzar con cadenas, la nieve a cubierto la zona.

El silencio pesaba mas por momentos, el hombre hablaba solo, ella no dormía, pero parecía ausente, perdida en quien sabe que recuerdos.......

La noche caía sobre la pampa dibujando con las sombras espectros amenazadores, cada matojo parecía alguien agazapado a punto de saltar sobre ella.  

Las niñas iban calladas aunque no siempre dormían, sus biberones se mantenían calientes gracias al ultimo regalo que recibieron de despedida, dos fundas térmicas, una para cada una, que ahora los cubrían.

Igualmente tendría que ver que les compraba cuando este hombre se detuviera, no harían 1000 km solo con un biberón cada una. Con esos pensamientos dormitaba mientras el camión tragaba kilómetros raudamente.. ......

Se despertó sobresaltada, estaba en su casa, en su cama, en la calidez de su hogar su hijo menor ya iba a la universidad, estudiaba periodismo, sus mellizas una profesora y la otra veterinaria, su marido....... un hombre bueno. 
¿Porque ahora con su mundo en orden había soñado con esa fatídica noche? ¿porque la mantenían desvelada los recuerdos de una época tan desgraciada? 
Eso era algo para olvidar.....ya no tenia remedio......nunca sabría adonde estaba ese ser pequeñito y desvalido que dejo un día hace 24 años en brazos de una extraña.

Se levanto perezosamente, prendió el fuego y se dispuso a preparar el desayuno, ya pronto empezarían a levantarse, cada quien a sus tareas. Ella quedaría en la casa, ordenando, sola con sus recuerdos, con aquel sueño que ahora traído a su memoria la mantendría alerta todo el día.

Horas mas tarde, cuando ya se perfilaba la mañana como un buen día para salir de compras y hacer una buena comida para cuando regresaran sus hijos,  sonó el teléfono, del otro lado una voz de mujer le pregunto:

Buenos días señora, ¿es usted Ana? esta sola? le puedo hablar de Comodoro Rivadavia del año 1981?

Se dejo caer en un sillón con el teléfono en la mano, en un segundo su cabeza se inundo con los recuerdos del sueño, en el próximo segundo, le faltaban palabras para no perder la comunicación con ese único lazo que la podía reunir con su pasado. 

- Si señora puede usted hablarme, ni mis hijos, ni mi marido ignoran mi historia...........................esto, esto es algo para recordar.....

Esa voz en el teléfono le recordó el sueño. La dejó hablar, le hizo preguntas, se sentó al ver que le flaqueaban las fuerzas,
Finalmente tenia noticias de aquel que había perdido, se consoló sabiéndolo vivo, saludable e inteligente. 
Aunque no hubiera sido ella quien lo arrulló en sus brazos, alguien lo había amado tanto, como para que creciera y se realizará como una buena persona en la vida. 
Feliz, amado y con seres queridos para amar.

Alicia

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